El viñedo no se ve hasta que lo tienes encima: cada cepa vive sola, resguardada del viento en su propio hoyo excavado en la ceniza volcánica. Te abrimos la bodega para enseñarte ese paisaje de cerca y terminar la visita con una copa en la mano.
La visita guiada
Paseamos juntos entre las cepas y contamos cómo se cultiva la vid en un terreno que a primera vista parece imposible: sin agua de riego, protegida del viento por muros de piedra volcánica, en hoyos que cada agricultor cava a mano. Hablamos del paisaje, de su historia y de las tradiciones que se han mantenido en la isla generación tras generación. La visita termina en la bodega, con una cata de nuestra selección de vinos.
La cata
Si prefieres ir directo a lo que hay en la copa, la cata es una sesión tranquila en la propia bodega: recorremos, copa a copa, nuestros vinos volcánicos y la historia que hay detrás de cada etiqueta. Grupos reducidos, sin prisa, con espacio para preguntar todo lo que quieras sobre cómo se hace un vino en Lanzarote.